Taller de kintsugi en Bogotá: el arte de pegar lo roto con oro

Tres horas y una pieza que te llevas reparada

En Bogotá hay un taller de kintsugi de tres horas para grupos de dos a seis personas, a 300 mil pesos, donde reparas una pieza de cerámica rota uniendo las grietas con oro y te la llevas terminada. No necesitas experiencia previa. Es el plan de grupo pequeño donde de verdad se puede hablar mientras las manos están ocupadas.

Qué es el kintsugi?

El kintsugi es una técnica japonesa que tiene siglos. Cuando una pieza de cerámica se rompe, en vez de botarla o de pegarla disimulando la grieta, se une con laca mezclada con polvo de oro.

 El resultado es una pieza donde la reparación se ve. Las grietas quedan como líneas doradas atravesando el objeto, y lo que era un defecto pasa a ser lo primero que uno mira.

La idea detrás no es decorativa. Lo que se rompió y se reparó no vale menos. La historia del objeto incluye la vez que se cayó, y esa parte también merece verse. Por eso el kintsugi terminó volviéndose una metáfora que la gente usa mucho más allá de la cerámica.

Cómo es el taller en Bogotá?

Tres horas de trabajo con grupos de dos a seis personas, a 300 mil pesos por persona.

Tres horas suena a mucho hasta que estás adentro. La técnica pide paciencia: hay que ubicar las piezas, aplicar la mezcla, esperar a que agarre, ajustar. No es un taller donde produces rápido y sales con algo en veinte minutos. 

El grupo pequeño no es casualidad. Con seis personas máximo, la host puede acompañar el proceso de cerca, que es lo que la técnica necesita. 

Duración: 3 horas.

Precio: desde 300.000 por persona.

Para: de 2 a 6 personas.

Incluye: pieza de cerámica, materiales de reparación y acompañamiento durante todo el proceso.

Puedes reservar el taller de kintsugi con fecha y hora.

Las dos versiones que hay en Bogotá

Vale aclararlo porque se confunden. Hay dos talleres de kintsugi distintos y sirven para cosas distintas.

El de grupos pequeños, que es del que trata este post: tres horas, de dos a seis personas, 300 mil. La sesión es más íntima y el acompañamiento es cercano.

El de grupos grandes, que combina kintsugi con yoga y meditación: tres horas y media, de ocho a dieciocho personas, 145 mil. Está pensado para grupos de oficina, celebraciones y planes donde va mucha gente. Lo contamos completo en el post donde explicamos qué es el kintsugi y puedes ver la versión con yoga y meditación para grupos grandes en su ficha.

 La regla para escoger es simple: si son menos de seis, el primero. Si son más de ocho, el segundo.

Por qué funciona como plan de grupo?

La mayoría de los planes grupales en Bogotá tienen el mismo problema. O son tan ruidosos que no se puede hablar, o son tan estructurados que nadie se relaja. 

El kintsugi cae en el medio. Las manos están ocupadas, entonces la conversación fluye sin la presión de tener que sostenerla. No hay silencios incómodos porque siempre hay algo que hacer, y no hay que gritar porque no hay música encima.

 Y como el proceso es lento, hay tiempo real de estar ahí. Tres horas es suficiente para que la conversación pase de ponerse al día a hablar de algo de verdad.

Es de los pocos planes donde al final cada quien se lleva algo físico. No una foto: un objeto que va a quedar en una repisa.

Para quién es y para quién no

Funciona bien para: grupos de amigas que llevan tiempo sin verse, planes de cumpleaños donde se quiere algo distinto, parejas, mamás e hijas, y para quien está buscando un regalo que sea el plan mismo.

No funciona para: planes con niños pequeños, o gente que quiere algo rápido y de bajo compromiso. Tres horas es tres horas. 

Si el grupo es más grande, el taller de cerámica en grupo aguanta hasta veinte personas, dura dos horas y cuesta 135 mil.

Otros talleres

 Si te gusta la idea pero el kintsugi no te cuadra por fecha o presupuesto, hay dos que funcionan con la misma lógica de manos ocupadas y grupo reducido.

El taller de collares en chaquiras es tres horas, hasta seis personas, 130 mil, y sales con el collar puesto. El taller de joyería en plata es tres horas, de dos a seis, 300 mil, y forjas una pieza en plata 925 desde cero.

Los tres comparten lo mismo: nadie tiene que saber nada antes de llegar, y todos salen con algo hecho.

Un plan que se queda

Casi todos los planes se acaban cuando se acaban. Al día siguiente quedan las fotos y ya.

Este deja algo en la casa. Una pieza con líneas doradas que alguien va a levantar en algún momento para preguntar qué le pasó, y ahí toca contar toda la tarde otra vez.

Si el kintsugi no te cuadra, puedes ver todas las experiencias y filtrar por tamaño de grupo, que al final es lo que decide.

Cuál fue la última cosa que hiciste con tu gente que todavía tengas guardada?

#NospiPaParchar

momentaboutique.com

〰️

momentaboutique.com 〰️

Anterior
Anterior

Por qué es difícil hacer amigos de adulto (y qué hacer al respecto)

Siguiente
Siguiente

Talleres de joyería en Bogotá: dónde hacer tu propia joya